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Un día a bordo de la goleta Aphrodite

By 7 de agosto de 2026No Comments
imagen excursion goleta aphrodite navengando de dia en Fuerteventura

En el muelle de Morro Jable, entre cascos blancos y fibra, hay uno que se distingue de lejos: madera trabajada a mano, mástiles altos y ese aire de barco que ha navegado mucho. Es la goleta Aphrodite. Y aunque muchos la conocen por sus atardeceres, de día ofrece un plan distinto que merece la pena contar.

Lo que cambia cuando navegas en madera

Subir a una goleta no se parece a subir a un catamarán. La madera cruje un poco, la cubierta huele distinto y todo invita a bajar el ritmo. No vas a un barco fabricado en serie: vas a uno construido a mano, pieza a pieza, en Turquía.

Cuando el viento acompaña, izamos las velas y el motor deja de mandar. Ahí llega lo mejor del día: avanzar oyendo solo el agua y la tela tensándose. No siempre se puede, porque depende del viento y de cómo venga el mar, pero cuando toca, no se olvida.

Cubierta y sitio de sobra para estirarte, tomar el sol con una bebida y escuchar la música del mar de Fuerteventura

Con unos 20 metros de eslora por 7 de manga, la Aphrodite tiene una cubierta amplia, pensada para tumbarse al sol y ver pasar la costa volcánica de Jandía sin prisa. Caben hasta sesenta y cinco personas, así que es una buena opción si venís en grupo, pero nunca se siente apretada.

Hay música a bordo, aunque aquí no hay DJ (eso es cosa del atardecer). Lo bonito es que muchas veces acaba sonando la lista de alguien del grupo: si le preguntas al capitán y él lo ve bien, la música la pones tú.

Un chapuzón y al salir, la mesa puesta frente a la costa de Jandía

A mitad de las cuatro horas paramos para que te des un chapuzón en el Atlántico, con esa agua transparente que engancha. Cuando sales, la tripulación ya tiene la mesa lista.

Se come de verdad: cuscús mediterráneo con verduras asadas y tzatziki, y después lomo de ternera asado con hierbas, salsa de champiñones y patatas. Hay opción vegetariana y barra libre con cava bien frío, vino blanco y rosado, cerveza, refrescos y agua durante toda la travesía.

¿Goleta o catamarán? No hay respuesta ni experiencia mala

Si dudas, piensa en qué tipo de día te apetece. El catamarán es más moderno, muy estable y va como un guante para quien quiere máxima comodidad. La goleta tiene alma: madera, velas y ese punto romántico de barco clásico.

Los dos recorren la misma costa preciosa y en los dos salimos atentos por si aparecen delfines o ballenas, que andan por aquí todo el año aunque nunca podamos garantizarlos. Es cuestión de carácter, no de categoría.

Si te apetece cambiar el plan de siempre por uno con madera y velas, este es tu barco. Salimos del muelle de Morro Jable, en Fuerteventura, y de todo lo demás nos encargamos nosotros.

Isabel